Piña y el ruido del armario
Un cuento original de Frutilú.
Aquella noche, cuando mamá apagó la luz, Piña se quedó muy quieta en la cama. Todo estaba en silencio. Hasta que se oyó un ruido: ñiiic.
Venía del armario. Piña abrió mucho los ojos. ¿Qué había sido eso?
Ñiiic, otra vez. Y luego: toc, toc, toc.
Piña se tapó hasta las hojas de la cabeza. —¿Y si hay un monstruo en el armario? —susurró—. Uno grande, con pelos, con garras… ¡y con los dientes sin lavar!
Estaba tan asustada que llamó a sus amigos por el walkie-talkie que tenían para emergencias. —Aquí Piña. ¡Necesito ayuda! ¡Hay un monstruo en mi armario!
En un momento llegaron Kiwi, con una linterna; Sandía, con su escoba; y Plátano, con una cacerola en la cabeza a modo de casco.
—Tranquila, Piña —dijo Kiwi—. Vamos a investigar. Los monstruos no pueden con cuatro amigos juntos.
Se pusieron en fila delante del armario. Kiwi encendió la linterna. Sandía levantó la escoba. Plátano se ajustó la cacerola. Y Piña, temblando un poquito, cogió el tirador de la puerta.
—A la de una… a la de dos… ¡y a la de tres!
Abrieron la puerta de golpe y… ¡nada! Solo había ropa colgada, unas zapatillas y una caja de juguetes.
Ñiiic. ¡El ruido otra vez! Los cuatro dieron un salto. Kiwi movió la linterna despacito… y la luz se paró en la ventana, al lado del armario.
¡Era la rama de un árbol! Con el viento, rozaba contra el cristal: ñiiic. Y cuando soplaba más fuerte, golpeaba la madera: toc, toc, toc.
Piña soltó todo el aire de golpe. —¡Uf! ¡Era una rama!
—Los ruidos de la noche parecen más grandes de lo que son —dijo Sandía—. Es porque todo está muy callado.
—Yo también tengo un truco —dijo Plátano, quitándose la cacerola—. Cuando oigo un ruido, me pregunto: ¿qué cosa de verdad podría hacer este sonido? Y casi siempre es el viento, la nevera o el gato del vecino.
Kiwi le dejó a Piña su linterna para que la tuviera en la mesilla. —Así, si oyes algo, lo miras tú misma.
Los amigos se despidieron y Piña se volvió a meter en la cama. Ñiiic, sonó la rama. Piña sonrió. —Buenas noches, rama —dijo.
Y con la linterna a su lado y el corazón tranquilo, Piña cerró los ojos y se durmió. En el armario no había ningún monstruo. Solo ropa, zapatillas… y una caja de juguetes esperando a la mañana.
- ¿Qué era en realidad el ruido del armario?
- ¿Cuál es el truco de Plátano cuando oye un ruido?
- ¿Hay algún ruido en tu casa que te dé miedo? ¿Qué podría ser?






















